Mi mamá me mima… y se hace scout

Como experiencia piloto, en el Grupo Scout Belcaire nos planteamos hacer un mini curso de escultismo para madres y padres, poco más de tres horas. Hemos reflexionado sobre lo importante que han sido las madres y los padres en los diferentes grupos scout y como han terminado siendo fundamentales para que los grupos creciésemos en número. Y no me refiero únicamente al pago de las cuotas, excursiones y campamentos…aunque eso también, claro.

Hace más de 100 años, en los orígenes del escultismo y si leemos las obras metodológicas de Baden-Powell, lógicamente poco o nada se dice de la participación familiar, ya que nació como un método para un grupo de muchachos dirigidos por un adulto.

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La situación comenzó a variar en España a principios de los 90 en un contexto en el que los scouters eran muy jóvenes y empezaban a ser numerosos los adultos que, habiendo sido scouts en su infancia y juventud, apuntaban a sus hijos en los grupos para que vivieran la misma experiencia que a ellos y a ellas les resultó satisfactoria en su infancia. Esto supuso  un caudal de experiencia que había que aprovechar y se estudiaron  las vías por las que podían aportar de forma activa al movimiento.

El sistema del comité de padres o de familias se implantó y arraigó muy bien  y empezaron a funcionar comités de padres muy dinámicos, que lo mismo servían para contratar un autobús, comprar para los campamentos, para construir un comedor o una cocina.…

La mayoría se limitaban a llevar a los muchachos al punto de salida de las excursiones y pagar las cuotas correspondientes, pero poco a poco la relación entre las ramas y familias fue más estrecha: se les informa más extensamente sobre la línea educativa del escultismo; se les invita a participar en más actividades, se les reúne a principio de ronda para explicarles el plan de actividades, para exponer el campamento de verano… y como el roce hace el cariño hoy son un pilar fundamental de los grupos.

En resumen, pensamos  que los padres son una pieza fundamental para que los grupos scouts funcionen. La Gran Aventura se trata de programar como se hace habitualmente una actividad o campamento, añadiendo como un objetivo más el integrar a los padres en el grupo. Y no sólo como personas que pueden ayudar puntualmente en una actividad, sino haciéndoles participes de la gestión de la propia actividad junto a los scouters. Incluso proponemos que si los padres en cuestión son expertos en la materia en la que van a participar, sean ellos los que lideren una actividad dentro del evento.

Todo lo anterior lo digo como contrapartida de la  queja a las puertas cerradas que algunos padres encuentran para participar en los grupos de sus hijos. Sé que este movimiento nuestro es un movimiento juvenil, pero creo de verdad que mientras la línea educativa esté en manos de los scouters, en el resto de la gestión necesaria de un grupo hay muchísimo sitio para los adultos.

¡Os esperamos!

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PATRULLA ELEFANTES

(La que formamos todos las madres y padres del Grupo Scout Belcaire que participamos en las actividades)